En la vida podemos clasificar a las personas en dos grupos, aquellas que son los conductores de su destino y aquellas que son pasajeros en su propia vida.

 

Seguramente has convivido con personas que les gusta responsabilizar a otros de su situación. Por ejemplo; el ciudadano que culpa a sus gobernantes de la terrible situación que esta enfrentando o el colaborador que culpa a su jefe de lo mal que está la situación y aún el esposo o esposa que culpa a su cónyuge por la vida miserable que lleva.

Las personas que tienden a culpar a otros de su situación y que a la vez son personas que viven quejándose y lamentándose son personas que han elegido no conducir su destino, que han transferido a otros esa que es nuestra primera responsabilidad como seres humanos.

Una persona que es el conductor de su destino es aquella que establece objetivos en las diferentes facetas de su vida, es decir en los diferentes aspectos, como son el laboral, familiar, espiritual, salud, entretenimiento y trabaja para lograrlos.

 

Estas personas no responsabilizan a otros de su situación ya que entienden que solo han cosechado lo que han sembrado y sabe que si no está de acuerdo con algo tiene el poder de cambiarlo.

El secreto esta en siempre tener objetivos en la vida, lo que nos dará motivación y eso enriquecerá nuestra vida y nos hará mejores personas.