En Japón el enemigo público número 1 es el desperdicio.

Los japoneses consideran que el Muda o desperdicio no trae beneficios a nadie, es decir, no beneficia al cliente, ni al accionista, ni al colaborador.

Es algo como tirar los recursos a la coladera, y eso en Japón se considera un crimen. Habiendo estado varias veces en Japón, nos damos cuenta por que este sentimiento generalizado de rechazo al desperdicio. Japón es un país con recursos naturales bastante limitados que ha creado una mentalidad de ahorro y extremo cuidado. Japón no tiene petróleo, ni oro, ni plata, ni suficientes tierras para cultivar lo que su pueblo requiere para alimentarse. Es casi lo opuesto a México donde hay todo y el exceso provoca que no se tenga los mínimos cuidados para optimizar el aprovechamiento de los recursos.

En el sistema japonés se han identificado 7 grandes desperdicios:

 

  1. Sobreproducción
  2. Inventarios
  3. Del Proceso
  4. Retrabajos y defectos
  5. Movimientos
  6. Transporte
  7. Espera

 

Cuando analizamos un proceso considerando los 7 tipos de desperdicios, vemos grandes áreas de oportunidad.

El potencial de mejora es inmenso si de pronto vemos que todo aquello que no es una actividad que agrega valor es desperdicio y debemos eliminarlo o minimizarlo.

Si además, como en las mejores empresas en Japón, todos están buscando como contribuir y para ello se dan a la tarea de identificar desperdicios y eliminarlos, podemos entender por que los resultados que alcanzan estas empresas son sorprendentes.