Comprender el factor humano dentro de la organización, significa percibirlo en todas sus dimensiones, considerado la plena expresión de su individualidad y la creación de un entorno en el que prevalezca la dignidad humana en todo momento. Cuando se adopta esta línea humanista, se hace imprescindible reflejar la dimensión espiritual en el trabajo.

La energía del ser humano proviene de varias funciones, pero la principal de ellas está ligada a los valores de su condición humana, aquello a lo que no puede renunciar. Sin energía no hay movimiento para la acción. Esto significa que las personas que están en las posiciones directivas necesitan profundizar sus conocimientos en cuanto a la naturaleza humana y sus valores.

Este nuevo milenio está acompañado con un cambio de valores de la sociedad, un fuerte cuestionamiento sobre la ética empresarial. La ética desde la óptica socrática, rescata el aspecto espiritual, la esencia del individuo en el trabajo. Se debe tener cuidado a los diferentes usos de los conceptos modernos sobre ética disponibles que, en su mayoría están orientados hacia la línea materialistas y utilitaria, mientras que Sócrates, creador de la ética, la enfoca en el ser humano; es su esencia.