Si se logra que las personas dentro de la organización se enfoquen en el cliente y el proceso para satisfacerle, y menos hacia su función y su jefe, se dará mayor importancia a los resultados de la empresa y menos hacia los resultados individuales, más hacia la cooperación entre ellos y menos hacia la tradicional y perjudicial competencia interna, se verán efectos positivos e importantes para la empresa.

Entre los beneficios pueden destacarse son los siguientes:

. Reduce costos ya que se evitan tareas innecesarias.

. Se eleva la calidad de los productos, pues el foco de atención es el cliente.

. Se hacen evidentes los tiempos de respuesta y mejoran los flujos de información.

. Se establecen cadenas cliente-proveedor internas.

. Se crea un ambiente propicio para el trabajo en equipo.

El sistema de evaluación, compensación y promoción de la empresa, junto con la estructura organizacional, son elementos importantes que determinarán si se tiene un verdadero enfoque de procesos, orientado hacia la satisfacción del jefe.